Reunión de bloggers
Con un gran retraso pero quisiera mencionar sobre el segundo encuentro blogger Argenblogs.
Nuevamente, salió bien, con recaudos. Nuevamente tuve la oportunidad de charlar con viejos conocidos a los que normalmente no veo, así que personalmente la pase bien.
Fue menos gente esta vez, y si vamos al caso, hoy día concurre menos gente que la reunión del 2004 en La Cigale. Me pregunto si se nos verá como gente cerrada con gustos específicos y pocos temas de conversación — ¿quién puede tener ganas de rebajarse con gente así?— O quizás es que los que no van prefieren mantenerse con los amigos de siempre en lugar de enfrentar a un montón de desconocidos —pero that would be so gay.
Reunión de wikipedistas
Y apenas dos días después, tuve oportunidad de asistir al Tercer Encuentro de Wikipedistas en Buenos Aires
Sinceramente, para mi gusto, salió mal. No fue una reunión de gente con un tema en común, sino una junta de directorio. Se manejaron con temas pautados por lo que no resultó tan fácil (en comparación) el saber quienes eran los presentes.
El tema quizás más importante fue la discusión sobre la posibilidad de crear una sucursal en Argentina (entre comillas) de la Fundación Wikimedia. Tema delicado si los hay, en el que no cualquiera puede imaginarse qué aportar —juraría que hubo otros primerizos que tampoco justificaron su presencia.
A diferencia de la reunión de bloggers, acá los amigos sí aparecen en la reunión (despectivamente mencionados por mí como los peces gordos
. Son aquellos que ¿llevan más tiempo en las reuniones? y están más interiorizados en los conflictivos temas que se tratan (siendo otro ejemplo, el artículo de Clarín sobre La noche de los lápices —). Entonces a medida que aparecía un nuevo pez gordo, debía hacerse un resumen de lo discutido (porque se considera importante que éste también esté actualizado). Pequeño detalle de color: hace unos años estuve metido en juntas de directorio de otra personería jurídica, y resultaba un espectáculo de lucha de poder, alianzas, egos enfrentados y un poco de burocracia… Fue divertido ver cómo comienzan esas cosas.
Volviendo a amigos y el enemigo desconocido, quiero rescatar (con mucha malicia y poco tacto) una anécdota de la reunión. Cuando llegó la hora de retirarse, uno de los peces gordos aportó su casa para continuar la diversión. Mientras nos retirábamos del salón de reuniones que les habían prestado, uno del grupo (llamémosle A) se retrasó para arreglar asuntos con los dueños. El cardumen no espero un momento para irse, sin esperar a quienes no planeaban seguirlos. Un sujeto B (¿primerizo?) se quedó plantado en la puerta entre la cortesía de esperar al sujeto A para que supiera hacía dónde se encaminaba el resto y el temor a no poder seguir al resto porque lo dejaron atrás. Gente adorable.
Nota del autor: Digo mal
si lo comparamos con un evento social como las reuniones de bloggers, no juzgando las decisiones burocratícas que se tomaron ahí.