La blogosfera se detuvo por un momento y yo aproveché para bajarme.
Me cansé del ombliguismo de la blogosfera, persiguiendo la última noticia o buscando mostrarse más inteligentes que otros. Ya no me interesa escribir sobre aquellos que me frustraron o buscando vender una ilusión que no quiero mantener.
Es realmente menos estresante no pensar que si no publico algo los lectores se desuscriben o que por mantener una relación minimamente estrecha con Internet debo desarrollar un emprendimiento digno de ser comprado por Google.
Tengo una vida que arreglar aquí afuera antes de que sea aún más tarde; ya he perdido demasiado tiempo en este ronda de onanismo.
Si vuelvo a publicar algo y seguramente ocurrirá trataré que sea algo útil y no que sólo aporte al ruido general.